En apenas un par de años, con solo dos poemarios, Dora Hoffmann se volvió imprescindible a los ojos de escritores como Alejandro Nicotra, Marcos Silber y Emma Barrandéguy. Los habitantes de la memoria (Colombo, 1975) y Cuaderno de viaje (Colmegna, 1977) representaron un comienzo inusualmente maduro para una obra que se vio interrumpida por la muerte joven de su autora en 1978.
Tres años después, en 1981, aparecería su libro póstumo, La casa y otras ausencias (Comarca), confirmando la profundidad de su escritura y la altura de su registro poético, y ampliando la huella que su obra estaba destinada a dejar en las letras argentinas.
Este volumen reúne los tres poemarios de la autora gualeguaychuense.